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COLECCIÓN FURNUYÛLUSH

ACERCA DE LA HISTORIOGRAFÍA DE HORNACHUELOS
La
trascendencia que para Hornachuelos tiene el inicio de
una colección de estudios locales dentro de la
Editorial Séneca, de nombre Furnuyulush -
que hace referencia al topónimo que tuvo el pueblo en
época musulmana -, con objeto de desentrañar la
historia, el patrimonio, la antropología, la etnografía
y las tradiciones de este pueblo, tan antiguo y tan
cargado de leyendas y misterios, es tan significativo y
reviste tanta importancia, que creemos necesario hacer
una breve reseña sobre lo que hasta el presente ha sido
la historiografía hornachuelense.
Y es
que Hornachuelos, con un Archivo Municipal casi virgen,
que ha venido siendo puesto al día sistemáticamente
desde 1985 y se encuentra ya en su mayoría de edad, con
unas series documentales intactas, ávido de
investigadores que las desfloren, supone para los
historiadores " un paraíso por descubrir", como decía
éste que escribe en la primera Guía Turística de
Hornachuelos que elaboró hace diez años. Una labor a la
que todos ellos, y muy particularmente sus cuatro
cronistas – en ese desinteresado e importante servicio
que prestan a la comunidad a la que se deben-, están
convocados, porque, como decía Winston Churchill "los
pueblos que no conocen su historia están condenados a
repetirla". Y para que ello no suceda, todos habremos de
trabajar duro.
Hornachuelos en los autores de la Antigüedad
Los
autores que han tratado o escrito algo sobre
Hornachuelos se detectan desde fechas muy antiguas,
siendo quizá los primeros, además de San Eulogio con sus
referencias a Ananellos y a San Abundio, los
árabes, como el viajero y geógrafo Al-Idrisi, en cuyas
crónicas, en pleno siglo XII, aparece el nombre
Furnuyulus y otros topónimos locales, como la
referencia al río Ambassar (Bembézar), al
castillo de Murad (Moratalla), siendo al parecer
Ibn al-Abbar, ya en el siglo
XIII, quien se refiera al mismo como furnuyulush
o furnaywelush.
En todo caso, según diversos expertos en la época, el
nombre actual de Hornachuelos sería de origen mozárabe,
derivando de la palabra fornix-icis, con el
significado de "bóveda subterránea", "túnel" o "roca
agujereada". En su raíz, todas estas palabras derivan de
fornax, porque los hornos de alfarero solían
construirse con forma de bóveda. De ella deriva también
hornacho, "concavidad que se hace en la montaña
para extraer minerales".
En todo
caso, y para justificar aún más el nombre de la
colección, no debe olvidarse que en época árabe se
registra la existencia de algo tan importante para la
historia local como lo que parece fue el efímero Reino
de Taifas de Hornachuelos y Constantina, a cuya cabeza
estuvo el reyezuelo Ibn Marwan hacia 1148, en ese
periodo de convulsión que supone el paso del poder de
los almohades a los almorávides.
Ello ha sido puesto de manifiesto muy recientemente por
el médico, académico y arabista Antonio Arjona Castro,
que ha señalado como, al reducirse los efectivos
militares del imperio almorávide de Al-Andalus por su
necesidad de traslado a África para contrarrestar a los
almohades, las gentes de Al-Andalus comenzaron a alzarse
contra las autoridades, expulsándolos y
exterminándolos. Esta reacción comenzó a manifestarse
en los últimos años del emirato de Alí ben Tashufin, y
fue agravándose hasta la desaparición de su dinastía en
marzo de 1147. De esta manera volvía a fragmentarse la
unidad política andalusí, en unos segundos reinos de
taifas, que no alcanzaron la extensión, ni territorial
ni cronológica, de los surgidos cuando la extinción del
Califato Omeya, ni tampoco su aparato de poder y fulgor
cultural.
El cualquier caso, ningún otro hecho de la historia
parece haber afectado a Hornachuelos de manera más
preeminente desde el punto de vista de lo político, y el
mejor ejemplo material de ello, su mejor símbolo, es el
tesorillo de lingotes de oro almohade, conocido como
Tesoro de Hornachuelos, que se conserva en el Museo
Arqueológico y Etnológico de Córdoba. De ahí también la
justificación del título de esta colección dentro de la
Editorial.
No obstante, las fuentes comienzan a ser más abundantes
a partir de 1240, tras la conquista de Córdoba por
Fernando III el Santo, en que Hornachuelos es citado a
propósito del repartimiento de las tierras que hizo el
Rey en el Libro de las Tablas, concretamente a
propósito de las tierras y jurisdicción concedidas a la
Iglesia. Luego, en 1254, se conceden a la ciudad de
Córdoba las aldeas de Hornachuelos y Moratiella
en recompensa por la villa de Cantillana, como se deduce
de la Primera crónica de este Rey, no dejando de
aparecer ya en la documentación relativa a la Edad
Media, como ha puesto tantas veces de manifiesto con sus
trabajos José Manuel Escobar Camacho, uno de nuestros
cronistas locales.
Es a partir de este momento cuando aparece ya
documentación en el Archivo Municipal, pues el documento
más antiguo que en el mismo se conserva es un
pleito firmado por los Reyes
Católicos en 1496, siglo en que Hornachuelos también
será referenciado en obras literarias tan importantes
como
el
Laberinto de la Fortuna, del poeta cordobés Juan de
Mena.
Más tarde, las noticias se van volviendo más y
más abundantes. Así, durante el siglo XVII - época en
que fue feudo del Condado de los Hoces o Foces –, con el
establecimiento en él de la Inquisición a partir de
1620, cuando El Convento de Santa María de los Ángeles
ocupa primerísimo lugar en la Crónica del Padre
Guadalupe, o un misterioso poeta de nombre Fernando
Pedrique del Monte, originario de La Puebla de los
Ángeles, hace del mismo una rimbombante loa de
extraordinaria belleza, la Historia Moderna de
Hornachuelos comienza a echar sus cimientos.
Y no lo será menos en el XVIII, donde no sólo
aparecerá ampliamente tratado en el Catastro del
ministro Ensenada, sino también en ese tipo de obras de
carácter general debidas a la nueva mentalidad
ilustrada, como la Población General de España de
Juan Antonio de Estrada, aparecida en Madrid en 1748. En
todas ellas hubo de basarse Luis María Ramírez de las
Casas-Deza para escribir su Corografía histórico
estadística de la Provincia y Obispado de Córdoba,
donde lógicamente y también de manera global, trató de
Hornachuelos, testigo que para ese momento ha recogido
en nuestros días Lola Cabanillas con sus diferentes
trabajos sobre la hacienda municipal en el siglo XVIII.
Sin
embargo, no será hasta el siglo XIX cuando el nombre de
Hornachuelos se haga verdaderamente internacional,
gracias a la pluma de don Ángel de Saavedra, Duque de
Rivas, que inspiró parte de la obra por excelencia del
Romanticismo, Don Álvaro o la fuerza del sino, en
algunas de las tradiciones concernientes a su Convento
de los Ángeles – cabeza de Provincia franciscana en su
mejor momento -, y que después Giuseppe Verdi
inmortalizaría en la ópera La forza del destino.
Apagado
su esplendor con la Desamortización de Mendizábal en
1835, a los Ángeles le cupo otro momento
fulgurante cuando se convirtió en residencia de verano
de los Marqueses de Peñaflor, como pone de manifiesto su
conservado Libro de visitas, donde describen la
belleza del abrupto paisaje que lo circundan y las
excitantes escenas de caza vividas en ella, plumas de la
talla de Ortega Munilla, Joaquín Dicenta, José Zorrilla,
Vital Aza, o el Conde de las Navas; como han puesto de
manifiesto en diferentes artículos Manuel Gahete Jurado
o José María Palencia, y como nos hizo ver el poeta
hispalense de profundas raíces melojas José María de
Castro y Velasco, mediante una memorable conferencia
pronunciada hace algún tiempo en la Biblioteca
Francisco Funes.
El
misterio antropológico y cultural que siempre llegó al
pueblo desde su importante convento franciscano, llamó
la curiosidad de un ilustrado de ese tiempo como lo fue
Alejandro Guichot y Sierra, que en 1896 dedicó todo un
libro al lugar donde también dejó importantísimas
noticias relativas al ámbito que nos ocupa con el
sugestivo título de La Montaña de los Ángeles.
A
partir de ese momento puede decirse que Hornachuelos no
ha dejado de interesar, o ha sido famoso por diferentes
circunstancias y hechos. Baste citar su importante
aparición en el libro del norteamericano James Michener
Iberia : Viajes y Reflexiones sobre España,
imprescindible para todo hijo de los todopoderosos
Estados Unidos que quisiera llegar a conocer la gris
España franquista del momento. O su fama a partir de
1959 como consecuencia del matrimonio de los reyes de
Bélgica Balduino y Fabiola, a los que no se le ocurrió
mejor cosa que pasar su interrumpida luna de miel en la
soledad del antiguo Monasterio de San Basilio del
Tardón, arropado por la benevolencia de don Julio Muñoz,
entonces poseedor de la desamortizada hacienda. Hasta
el nóbel Camilo José Cela nombra a Hornachuelos en su
Primer viaje andaluz.
La
historiografía reciente
Pero al
margen de estas y otras muchas disquisiciones que no
cito, Hornachuelos continua siendo cantera inagotable
para el saber sobre todos los tiempos y en todos los
momentos. Así por ejemplo, si nos atenemos a sus restos
materiales anteriores a Cristo, habría que hablar de sus
yacimientos arqueológicos calcolíticos con su escueta
cultura material cerámica y utensilios, dólmenes
ibéricos, puentes, restos de calzada, haciendas y
cementerios romanos que aún afloran a lo largo de su
amplio término municipal, el más grande de la provincia
tras Córdoba. Pero si comenzamos a partir de Cristo, no
lo son menos sus restos visigodos y árabes, vasijas,
tumbas, ajuares funerarios, estatuas, figurillas,
monedas, con el todavía poco conocido y divulgado
Tesorillo musulmán de la finca de Berlanga, del que
existe un magnífico estudio por Rafael Frochoso como
aportación en el XIII Congreso Internacional de
Numismática de 2005.
Han
sido excavados y estudiados algunos yacimientos, como el
de Ochavillo por el arqueólogo Juan Francisco Murillo,
pero aún quedan otros por estudiar, así como algunas
cuevas y dólmenes, como la famosa cueva calcolítica de
la Aljabara de Espínola, o los dólmenes del
Rancho de los Ciervos o La Loma, de los que
daba buena cuenta el poeta Juan Bernier en esa
inagotable cantera de noticias y sugerencias que es su
libro Córdoba tierra nuestra, antología de
vivencias arqueológicas de las campañas del Frente de
Juventudes en los difíciles años cincuenta y sesenta.
Tampoco podemos dar de lado al conjunto de los
dieciocho castillos que se encuentran inventariados en
su término municipal. Es obvio que aún estamos faltos de
una guía de los castillos, fortalezas y construcciones
defensivas del término de Hornachuelos, que facilite su
conocimiento al interesado y divulgue el fulgor de este
magnífico legado de la historia.
En todo
caso, contamos con lo mucho que ya aporta el Catálogo
Histórico Artístico y Monumental de la provincia
de Córdoba, editado por la Diputación en 1986, y
realizado por el desaparecido Dionisio Ortiz Juárez
junto a Manuel Nieto Cumplido y Francisco Lara Arrebola;
y más recientemente, en 1995, la aportación respecto al
patrimonio histórico artístico realizado por la Guía
Artística de la Provincia de Córdoba dirigida por
Alberto Villar Movellán, y elaborada por un grupo de
investigación del Departamento de Historia del Arte de
la Universidad de Córdoba.
Este tipo de publicaciones, aún de carácter
general, ha contribuido de manera decisiva a poner de
relieve nuestra riqueza monumental, ejemplificada por
nuestros cuatro monumentos incoados y declarados Bienes
de Interés Cultural, comenzando por el afrancesado
Jardín Histórico de la finca de Moratalla, residencia de
Marqueses y lugar de esparcimiento de la realeza más
contemporánea diseñado por Nicolás de Forestier –
merecidamente incluido por Rafael Blanco Almenta en sus
Jardines y Parques Históricos de Andalucía de la
editorial Arguval y en el dedicado a Los Jardines de
la provincia de Córdoba por nuestra Diputación
Provincial. También la Parroquia de Santa María de las
Flores – con su arquitectura renacentista, su portada
del primero de los Hernán Ruiz y su torre académica -,
la Iglesia de Santa María de la Sierra en San Calixto, o
más recientemente, la Posada, magnífico ejemplo de
arquitectura popular donde otrora pernoctaran nuestros
más egregios visitantes.
Digno merecedor de una declaración oficial como
Sitio Histórico sería el antiguo Convento de Nuestra
Señora de los Ángeles, luego Seminario Diocesano Menor y
hoy en el más estricto abandono, del que todavía queda
muchísimo por investigar, a pesar de lo mucho también
que se ha dicho sobre el mismo, pero del que todavía no
sabemos ni la nómina de franciscanos que de él partieron
al Nuevo Mundo, ni otras muchas circunstancias de
carácter general conforme a la importancia que tuvo en
el pasado. Actualmente está siendo investigado por el
antropólogo Javier León. Esperemos que él con su trabajo
nos encienda muchas luces sobre el mismo.
Y
hablando de decires, no cabe más remedio que citar lo
relativo al patrimonio oral de Hornachuelos, respecto al
cual haremos mención de nuestro querido Antonio Cardona
Cañuelo por su participación con nuestras nanas en el
libro Recopilación de Canciones de Cuna de Córdoba y
Provincia, editado por la Universidad de Córdoba en
2004; y de Alberto Alonso Fernández y otros por el
interés hacia el pueblo mostrado en su Romancero
Cordobés de Tradición Oral, publicado por Librería
Séneca Ediciones en 2003.
Y ello
sin olvidar, y poner en el alto sitio que le
corresponde, a Trinidad Moreno y la Institución
Teresiana, que desde el Centro Cultural Victoria Díez
se encuentra permanentemente investigando todo lo
referente a María Victoria Díez y Busto de Molina, beata
que impartió la docencia en Hornachuelos, perdiendo la
vida como consecuencia del enfrentamiento bélico-
ideológico que acompañó la sublevación del General
Franco contra la II República, del que en este libro se
aportan la historia – hasta ahora prácticamente
desconocida- de lo que en Hornachuelos en verdad sucedió
en ese momento.
También
ha contribuido de manera muy singular a desvelar
diversos fragmentos de la historia de Hornachuelos, la
Real Academia de Córdoba, concretamente los diferentes
académicos y allegados que han dejado artículos en su
centenario Boletín. Larga sería la nómica de personas y
trabajos a citar, aunque nos conformaremos con hacer
alusión a la Expedición Arqueológica por el
Guadalquivir: Hornachuelos y Moratalla, del
legendario arqueólogo británico Jorge Bonsor, a las
Fundiciones Romanas de Sierra Morena, de Esteban
Márquez Triguero, el Repartimiento de tierras
Fernando III el Santo de Miguel Muñoz Vázquez, los
diferentes dedicados al Monasterio de los Basilios
del Tardón por Ángel Benito Durán o a San
Calixto: Nueva Población cordobesa del siglo XIX en
su fundación como poblado de colonización por
Luis Palacios Bañuelos, a la formación de Hermandades
religiosas y Cofradías por Juan Aranda Doncel.
La
historiografía local más propia
Sin
embargo, un antes y un después sobre los estudios
propiamente locales, vino señalado por la reedición
facsímil de La Montaña de los Ángeles del hijo
del historiador andaluz Joaquín Guichot y Parody en
1987, cuya labor cupo a José María Palencia Cerezo,
dentro de los actos de celebración del V Centenario de
la fundación de los Ángeles, que además mejoró
notablemente su aportación con un denso prólogo relativo
a Guichot, la cultura de Córdoba en su tiempo y la
puesta al día de muchos aspectos de la historia del
pueblo, que pudo poner a disposición de todos los
vecinos, ya que el libro original de Guichot era
imposible de encontrar (1).
No
menos importante ha sido el segundo trabajo publicado
por Palencia, que vio la luz en forma impresa en 2004
con el título La devoción popular a San Abundio en
Hornachuelos, en la que, partiendo de un manuscrito
sobre la traída de la nueva imagen del Santo desde
Córdoba en 1747, volvió a hacer nuevas aportaciones a la
historia de Hornachuelos no sólo en ese momento, sino
también respecto a las tradiciones religiosas, orales,
antropológicas y culturales relacionadas con su Santo
Patrón.
Dentro
de la historiografía más propiamente local habría que
citar también el libro póstumo de Manuel
Rodríguez-Torres y Palop de Lara Cotos, casas y cosas
de la Sierra de Hornachuelos, editado en Sevilla en
2001, que supone una importante aportación al
conocimiento de las fincas de su importante término
municipal, sus particiones, las familias nobles y
terratenientes de su Sierra. Y también el mundo de las
montería, sus ritos, sus anécdotas, sus tradiciones, de
esa actividad que tanto gustó a tantos y tantos
personajes españoles de antaño - de los Monarcas Afonso
XII y XIII a los ministros Castelar y Antonio Maura – a
tantos y tantos otros de hoy, como al pintor y novelista
cordobés Mariano Aguayo.
Aparte de los trabajos aparecidos en forma de
libro, hay que recordar también las pequeñas
aportaciones que se han venido haciendo desde las
páginas de la revista Hornachuelos – que dirijo -
editada por el Ayuntamiento, donde cada año colaboran
sus cronistas y diversas personas vinculadas al pueblo,
entre las que habría que destacar, por su continuidad,
la serie dedicada a sus personajes célebres en el caso
de José María Palencia, o las veintidós Cartas a un
meloja que dejó en ella el desaparecido párroco
Francisco Mantas Molina, sin olvidar importantísimos
trabajos de José Manuel Escobar Camacho con el trasfondo
de la historia o la literatura, entre otros tantos. Y
por último, el pregón oficial de las Ferias y Fiestas
2004 de José María Castro, publicado por esta
ayuntamiento, donde hace un recorrido histórico y
literario por las fiestas melojas.
Por lo demás, el desafortunado episodio histórico
de la Guerra Civil, en el que Hornachuelos también había
formado parte del conjunto de la obra dedicada a la
provincia de Córdoba por Francisco Moreno Gómez, del que
encontraran acertada referencia en las páginas del libro
que tienen en sus manos, se verá con él notablemente
enriquecido. Y no sólo respecto a la contienda
fratricida, sino especialmente en lo relativo a su
momento anterior, el de la II República en Hornachuelos,
sin la cual no sería posible entender el otro en toda su
dimensión.
Pero si
en este sentido la obra de Palencia pretende mantenerse
en el más estricto campo de lo histórico, la aportación
al periodo se verá también notablemente enriquecida con
lo que promete ser el segundo volumen de la colección
Furnuyulush, la obra autógrafa de José Mangas López
que, bajo el título de Siete años mal cumplidos:
Autobiografía de un soldado republicano (1936-1943),
completará la visión del periodo bajo la subjetividad de
lo autobiográfico, significando también un enorme grano
de arena en pro de la recuperación de la memoria
histórica, en este caso realizado por un hijo del pueblo
que sufrió la guerra en sus carnes de adolescente.
A la
hora de finalizar estas líneas hay que recordar que en
abril de 2005 tuvo lugar en la Biblioteca de
Hornachuelos la XXXVI Reunión Anual de Cronistas
Oficiales de la provincia de Córdoba, donde tuvimos
ocasión de oír media docena de trabajos nuevos sobre
distintos aspectos de Hornachuelos, que estarán a
disposición del gran público cuando próximamente vea la
luz el volumen que recoja las distintas e interesantes
aportaciones que a la historia y cultura del pueblo en
ella se hicieron.
Y hay
que volver a insistir en que, desde la Dirección General
del Libro y del Patrimonio Bibliográfico y Documental de
la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y
desde este Ayuntamiento y su Archivo, se sigue haciendo
un gran esfuerzo para que la salida a la luz de la
historia de Hornachuelos pueda ser un hecho. En 2006,
coordinados este que escribe y digitalizados y diseñados
por Antonio Jesús Domínguez Clavellino, se puso a
disposición del investigador en formato informático (DVD)
el Pleito Reyes Católicos de 1496, el Libro de
Privilegios de la Villa, de 1637, y el Catastro
de Ensenada de 1752, a los cuales se puede acceder
también desde Internet a través de la web
www.hornachuelosrural.com.
En este
momento dirigimos nuestros esfuerzos en pro de realizar
la misma empresa respecto a las Actas Capitulares
comprendidas entre los años de 1572 a 1850. Más de
15.000 páginas. Con ellas el investigador tendrá a su
disposición y desde casa más del ochenta por ciento de
lo que necesitan para seguir construyendo la historia de
Hornachuelos. Una historia que con este volumen, y con
los próximos que seguiremos dando a la luz mediante la
colección Furnuyûlush, serán sin duda la mejor
aportación que a la misma podrá hacerse en el siglo XXI.
Oscar
Morales Pérez
Director de la Biblioteca y del Archivo
Municipal de Hornachuelos
Licenciado en Geografía e Historia
Director de la Colección Local Furnuyulush
de
Editorial Séneca
Estadísticas sobre Hornachuelos:
http://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadistica/sima/htm/sm14036.htm
Datos Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Hornachuelos
Hornachuelos Rural:
http://www.hornachuelosrural.com |