Febrero de 2012
Me gustó mucho esa frase de quiero ser peregrino, no vagabundo.
Cuando has pasado muchas horas trabajando con vagabundos te das cuenta
de lo fácil que resulta que la vida te arrastre a ese mundo. Y no me
refiero a la indigencia física, sino a la moral, que es la peor de las
indigencias. Ser pobre de espíritu es mucho peor que ser pobre de
materia a pesar de las bienaventuranzas. Lo primero ni siquiera nos
acerca a eso que vagamente llamamos humanidad. De ahí la importancia, en
algún momento de nuestras vidas, de poder trascender nuestras miserias y
albergar algún tipo de esperanza en el género humano, que a fin de
cuentas, es el nuestro, aunque muchos lo hayamos olvidado.
Es bueno estar alertas para no caer en la tentación de la indigencia
humana y moral. Es bueno estar despiertos para no terminar nuestros días
de forma miserable, quizás rodeados de falsos idólatras y cientos de
palacios, pero completamente solos y vacíos. Sin nada de valor que
otorgar al mundo y los nuestros. Es bueno mantener la lucidez alta, y
por eso es buena la lectura, y todas sus enseñanzas.
Gracias de corazón por seguir a nuestro lado...

Zaira Torres

Piotr Kropotkin

Ángel Villán
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